El Parrissal
El Parrisal (Parrizal) es como se conoce al alto valle que baña el río Matarraña que riega la comarca turolense con el mismo nombre.


El recorrido de esta excursión, que hicimos a finales de mayo, sigue el curso de este torrente hasta llegar a su cabecera y allí es donde encontraremos el desfiladero más espectacular de todo el mazico de Els Ports, los estrechos del Parrizal.
Para acceder a esta zona tan singular deberemos llegar hasta el pueblo de Beseit (Beceite), comarca de Matarraña en Teruel.
Por el camino vamos apreciando las famosas "Gúbies". Las gúbias son paredes rocosas casi verticales en donde el río se ha ido encajonando. Estos muros pétreos muestran en su parte superior agujas irregulares que se elevan y destacan sobre el paisaje.

Desde la misma población de Beceite cogeremos una pista de tierra de unos 6 kilómetros aproximadamente que nos llevará hasta un área de picnic. Aquí dejaremos el coche y seguiremos a pie por el salvaje y abrupto camino el cual se abre paso entre esa fantástica garganta.
Nada más empezar encontramos la primera de una sucesión de hermosas pozas. Para evitar tener que mojarnos los pies se han habilitado unas pasarelas con troncos facilitando de este modo el paso a través de ellas.



El lugar es de una gran belleza merecedora de ser contemplada pausadamente, sin ninguna prisa.



El sendero, bastante bien marcado, va siguiendo por el margen del río hasta que llega un momento en que desaparece bajo un caos de bloques el cual deberemos franquear para seguir nuestro camino.

Finalmente llegaremos a lo que se conoce con el nombre de los estrechos del Parrizal. A partir de aquí si queremos continuar tendremos que hacerlo a nado.
Es un lugar extraordinario.

Más tarde subiremos más arriba del collado de la Balanguera para contemplar toda la zona desde la parte alta. Llegamos hasta la roca Morera d'Arany la cual parece una ventana abierta al Parrizal.

Desde aquí el paisaje nos llena los ojos, nos desborda los sentidos.


Entre esas masas de pinar, tejos, encinas, serbales y otras vegetaciones, entre esos riscos y moles calcáreas que visten las escarpadas laderas de este territorio aún desconocido para mi, se queda un trocito de mi corazón para siempre.




























