29.3.07

Verticalidades en Ordesa (clavijas de Cotatuero)

Recuerdo hace escasamente un año y medio o tal vez algo más, que estaba sentada muy cerca de la fabulosa cascada Cola de Caballo en el Circo de Soaso mirando como un buen número de montañeros subían y bajaban por un camino a mis ojos inexistente, cargados con unas mochilas enormes de las que colgaban numeros objetos, cachivaches que tiempo después yo misma cargaría sobre mis espaldas por esos montes de Dios.


Era la primera vez que estaba en ese parque y realmente me fascinaba ver como aquellas personas osaban desafiar las leyes de la gravedad por aquella pared a mi juicio, imposible. Para mí, estar allí sentada contemplando aquella escena era parecido a cuando me ponía delante del televisor a ver alguno de los programas de Al filo de lo imposible. Cuantas veces me había recreado soñando con aquellos alpinistas, escaladores de los lejanos ochomiles!! Notaba como mi corazón se encabritaba y experimentaba oleadas de una pasión desconocida hasta entonces al contemplar lo que pasaba delante de mis narices.

Quiso el destino que el verano pasado (Julio o Agosto, no lo recuerdo bien)tuviera la oportunidad de poder franquear uno de esos pasos verticales de la zona, pero no por las clavijas de Soaso no, sino las de Cotatuero: a lo grande!!

Recuerdo que el tercer día de estar por aquella tierra, en 2005, subimos por la senda que lleva a la base desde donde ya hay que empezar a trepar para llegar al inicio de las clavijas. Recuerdo que sentí mareo al estar en un lugar tan alto, tan abierto, tan estrecho y sin ningún tipo de barrera que te protegiera de una de esas caídas incompatibles con la vida. Aquel paisaje me abrumó sobremanera. Cómo son las cosas, que un año después ni aquel lugar me pareció tan elevado, ni tan exíguo, ni tan expuesto. En definitiva, eso son las apreciaciones que vamos haciendo conforme uno adquiere un poquito más de experiencia cada vez.

Al volver a casa intenté poner en orden mis desmadradas emociones, había vivido algo así como un shock. Rebusqué por la red intentando averiguar como era ese paso del que había leído vagamente alguna cosa. Descubrí fotografías espantosas las cuales iban acompañadas de relatos, que en aquel momento me parecieron pavorosos. Para una persona que todavía no ha echado mano a una piedra para progresar eso es algo que cuesta muchísimo trabajo de asimilar, porque una cosa tenía clara y es que sabía que algún día tenía que pasar por allí.

Pensé que una buena manera de saber si las alturas me permitirían hacer algo más que morirme de miedo en ese camino del demonio, sería probando antes en algún sitio lo más vertical posible y en unas condiciones similares, así que unas cuantas semanas previas a la kdd, nos acercamos a Broto, a la ferrata de Sorrosal. Sí que sirvió, ya lo creo que sirvió lo único, he de decir, que no fue capaz de eliminar la ansiedad que mi cerebro registró en aquel lugar un año antes. Fue tan intensa que varias veces estuve apunto de vomitar, mientras caminaba con mis otros compañeros me iba diciendo a mí misma que sí que podía, que claro que podía.

Se preguntará el lector que no me conozca o al que no le apasione este tipo de deporte que cual será la extraña razón que me empuja a realizar tareas provocadoras de ese estrés tan excesivo. Pues bien, le diré que no tengo la más mínima idea, y lo único que se, es que me siento VIVA, tanto como jamás hubiera pensado que alguna vez podría estarlo.

Dormimos en el cámping-refugio de Bujaruelo (lugar excelente en todos los sentidos) y por la mañana bien temprano partimos hacia la Pradera: Gabi, Isabel, Itxaso, Íñigo, Pablo, Zuriñe, Kepa, André (no se si he escrito correctamente su nombre), Marc, Carmina, Luis y Yo. Desde allí iniciamos el ascenso hacia la parte alta del Circo.

NOTA: Tengo un batiburrillo de fotografías archivadas, no todas las que he posteado son mías. Aquella jornada todos hicimos muchas fotos y todos nos las mandamos días después así que esto es una selección de las que creo más bonitas y las que supongo serán una buena representación gráfica del lugar. Alguna la he visto en el blog de Kepa así que deduzco que esas serán suyas. Si hay alguien que no quiere que las tenga publicadas que por favor me lo diga.

El lugar es sencillamente espectacular, de una belleza formidable. Quien lo conozca estoy segura que estará de acuerdo con ello.











Cada vez se oye más cerca el estruendo de la espectacular cascada de Cotatuero y cada vez noto más desasosiego en mi estómago.









Llega un momento en que ya hay que empezar a echar las manos, así que vayamos abriendo boca!!





Llegamos al inicio de las clavijas, una chimenea con bastantes buenos agarres (no estoy segura pero tal vez de unos 10 ó 15 metros)





Aquí aún mantengo la sonrisa, me lo estoy pasando bien



En esta fotografía se aprecia bastante bien la altura del inicio del paso y el que le sigue, ya horizontal.



A partir de aquí abróchense los cinturones y respiren hondo!!!!

Alargar el pie hasta la primera clavijas me costó lo mío, soy bajita y esos barrotes los colocó alguien mucho más alto, estoy segura. Sí que llegaba a ellos, el problema era que no podía alargar mi cuerpo con la suficiente seguridad como para alcanzarlos. Me ofusqué de tal modo que casi que me echo a llorar, mis ojos brillaban conteniendo lágrimas de ansiedad. Gabi me decía: Joana repira, respira hondo, es fácil, respira!!(a que parece que estaba de parto?). Mi cerebro luchaba por hacerme ver que aquel no era lugar para personas pero, me salí con la mía y lo mejor de todo: me gustó, Dios, y como me gustó!!!! Vencida mi primera barrera psicológica.







Esperando su turno









Aquí se ve perfectamente la inmensidad de todo los que nos rodea si tomamos como referencia lo pequeñitos que nos vemos nosotros







Una vez superadas lo que hay arriba es incríble.



El suelo tapizado con lirios azules pirenaicos, jamás había visto tantos!!!



También habían numerosos Edelweiss



Seguimos subiendo. Mi cara mucho más relajada



Y cuando parece que ya no habrá nada que pueda sorprenderte descubres que te has equivocado. Me emocioné al ver la Brecha de Roldán, siempre la había visto en fotografías y aunque estaba lejos me estremeció.



Volvimos por la Faja de las flores y bajamos por el Circo de Carriata, no por las clavijas sino por la fajeta. Eso lo documentaré otro día ya que ese lugar merece un espacio propio.

Y ya de vuelta, con los ojos repletos de admirar tanta riqueza tropecé con esta divina joya. Era la primera vez que la veía y de momento ha sido la única.

Lilium Martagon (azucena silvestre)



Me ha resultado difícil no extenderme con esta entrada, en el archivo se quedaron guardadas cientos de fotografías de aquel día. De todas formas imagino que servirá para solaz y entretenimiento del ya conocedor del entorno y como referencia para quien algún día se atreva como yo, a experimentar otra dimensión de la montaña.


NOTA: Las clavijas están equipadas con un cable de acero al cual podemos asegurarnos para evitar accidentes. El primer tramo vertical no tiene cable pero como ya comenté tiene muy buenos agarres. El paso técnicamente no es en absoluto complicado pero será difícil para aquellas personas con miedo a las alturas o padecedoras de vértigo.

8.3.07

Pico Arroyetas (2573m)

En la primera visita al Vértice de Anayet hace un par de meses, ya me llamó la atención esa montaña. Su foma piramidal no pasa desapercibida una vez estás a la altura de los ibones.


La verdad es que no deja indiferente.



La noche en el párquing Anayet la describiría como inusual, fascinante

El amanecer fue extraordinario, magnífico. Cuando despiertas y con los ojos aún somnolientos descubres que formas parte de esa increíble belleza no cabe nada más que emocionarse. El mundo se detiene en esos instantes y te regala sus colores y sus formas.



Avanzamos por el barranco de Culibillas, aún con nieve dura a esas horas. No puedo evitar girar la vista atrás a cada momento




a cada paso



Ya estamos en la zona de los ibones y que decir para no resultar repetitiva? Nada. Mejor observar con calma y detenimiento. Contemplar con la pretensión que todo quede grabado en la retina para siempre. Así, al volver a casa, podré cerrar los ojos y viajar de nuevo a ese lugar tan bello.











Caminas y caminas aproximándote a esa que te llama



No paras, insistes, sigues, asciendes.



Intentas averiguar que sorpresa te espera al llegar al collado y cuando lo consigues una sensación fulminante te conmueve de los pies a la cabeza. Entonces ya no hay palabras solo una emoción intensa.









Y sigues hasta la cima aunque ya es difuso el fin que te llevó a ella. No se distingue entre la maraña de pensamientos.



Es una turbación que cuesta asimilar, comprender.

5.3.07

Iridiscencias (II)

Aquí va otra tanda de fotografías de este fenómeno que me tiene tan impresionada. Ahora ya se como, cuando y a donde mirar para verlo y asombrarme.

Están en la bóveda que arropa y ampara nuestras cabezas, en nuestro querido y a veces olvidado cielo.


No hace falta ir a ningún sitio especial para contemplarlo. Estas están hechas desde el balcón de mi casa un jueves al medio día.









Estas las tomé al vuelo este fin de semana en el Valle de Tena.